31/07/2010 - 11.50.07

enCiezaDigital.com > Entrevistas > 15/7/2007

Entrevista con Joaquín Salmerón Juan
Esta semana hemos reservado este espacio para conversar con el Director del Servicio de Museos y Patrimonio Arqueológico del ayuntamiento de Cieza.
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Entrevista con Joaquín Salmerón Juan Joaquín Salmerón Juan nació el 21 de abril de 1962 en el entonces domicilio familiar del ciezano Camino de Madrid, frente al colegio de las monjas pastoras. Estudia, consecutivamente en ese colegio, en el Grupo Escolar Santo Cristo, en el entonces Colegio de la Virgen del Buen Suceso y en el Instituto Nacional de Bachillerato Mixto. Se licencia en 1986 por la Universidad de Murcia, en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, Especialidad de Historia Antigua y Arqueología.

Desde hace 20 años trabaja, consecutivamente, como Arqueólogo Municipal y Director del Servicio de Museos y Patrimonio Arqueológico del ayuntamiento de Cieza, habiendo comenzado su andadura profesional como director de excavaciones arqueológicas de urgencia para la Consejería de Educación y Cultura de Murcia.

Está casado desde hace casi 19 años y tiene dos hijos: un varón de 17 años y una chica de 11. Sus aficiones personales, además de viajar y ver exposiciones de cualquier tipo, son: oír música antigua, leer y hablar con amigos y familia de aficiones comunes (temas de arte, literatura, educación, mundo actual). Le gusta mucho bromear y usar frases con doble o múltiple sentido en las conversaciones íntimas y formales.

Son múltiples los cargos que ostenta en la actualidad: director del Servicio de Museos y Patrimonio Arqueológico del Excmo. Ayuntamiento de Cieza (Murcia); presidente del Comité Científico y Organizador del III Congreso Turístico y Cultural del Valle de Ricote (Murcia). Ojós, 2005; presidente del Comité Científico y Organizador del IV Congreso Turístico y Cultural del Valle de Ricote (Murcia). Ricote, 2007; presidente del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón; director de la Revista electrónica “Siyâs@ e-mail”; Director Gerente de la Fundación Valle de Ricote; patrono vitalicio de la Fundación Valle de Ricote; subdirector del Instituto Arqueológico Tudmir; vocal de la Junta Directiva Nacional de la Federación Española de Amigos de los Museos; delegado territorial en la Región de Murcia de la Federación Española de Amigos de los Museos; secretario de la Asociación Regional de Profesionales de Museos Arqueológicos de ámbito local de Murcia, miembro del Consejo de Redacción de la revista nacional “Amigos de los Museos”, miembro del Consejo de Redacción de la revista “Andelma”; y comisario de las exposiciones del Certamen Internacional de Pintura Toledo Puche en 2004, 2005 y 2006.

La vocación de arqueólogo te nace desde muy joven, creemos que del tiempo en que formabas parte del grupo Neardenthal. Cuéntanos algo de aquellos tiempos en los que nació una afición que posteriormente se convertiría en profesión.

Desde muy niño me gustó la Arqueología y a los 14 años quise entrar en el único grupo de aficionados a ella que entonces existía en Cieza. A los 17 años fui nombrado Jefe de Grupo, cargo que abandoné al no tener apoyo de la dirección de la OJE de aquel entonces para que los materiales que formaban el Museo de la Ermita de San Bartolomé ingresaran en un museo municipal que varios aficionados proyectábamos ya por 1982. Esa idea de crear un museo público de arqueología en realidad ya la expuse en su momento al primer ayuntamiento democrático de Cieza en 1980, cuando yo contaba tan sólo con 17 años y mucha ilusión porque se valorara la importancia de nuestro patrimonio arqueológico.

El martes, 13 de octubre de 1981 empecé mis estudios universitarios y durante los 5 años siguientes mis vacaciones de Navidad, Semana Santa y verano los dediqué a excavar por toda la región (entonces provincia) yacimientos prehistóricos, ibéricos y andalusíes, con mis profesores de Arqueología y Prehistoria.

En julio de 1986 acabé mis estudios universitarios y la Comisión Gestora del Museo Municipal de Arqueología, nombrada por el Pleno unos años antes, me otorgó la responsabilidad de convertirme en “arqueólogo” de dicha comisión y proponer al ayuntamiento mi contratación para abrir el recién terminado Museo Municipal de Arqueología en la Calle Cadenas, nº 11. Como la contratación no llegaba, a los cuatro meses de empezar los trabajos de clasificación de los materiales que debían exponerse, renuncié a seguir ese empeño y empecé a trabajar como director de excavaciones arqueológicas de urgencia para la Consejería de Educación y Cultura de Murcia, en los ciezanos yacimientos romanos de la “Fuente de las Pulguitas” y “la Hoya García” desde diciembre de 1986 hasta abril del años siguiente. En este último mes soy requerido por el ayuntamiento para dirigir el museo mencionado con el nombramiento y contrato correspondiente, aunque sólo me iban a pagar 64.000 pesetas al mes.

Así empezó mi andadura profesional que me ha llevado hasta hoy.

Se cumplen ocho años ya desde la inauguración del Museo Siyasa. Haznos un balance de estos años desde tu perspectiva personal y profesional.

Han sido años ilusionantes por el trabajo desarrollado: unas 100 exposiciones temporales, cientos de conferencias en ciclos organizados con mis compañeros del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón y otras instituciones (la Universidad de Murcia, la Academia de Farmacia Santa María de España, etc.), 4 campañas de excavación en Siyâsa y un largo etc. de proyectos muy variados. No obstante, también ha habido momentos muy amargos con el acoso de algunas personas que practicaron contra mí lo que ahora se llama “acoso laboral” así como la difamación sobre mi profesionalidad. Pero los dolores vividos han valido la pena por la cantidad de buenos amigos que he ganado en estos años, incluidos algunos de los concejales con los que ma ha tocado trabajar desde hace más de 20 años.

El Museo de Siyâsa se ha convertido en un referente cultural para Cieza y el resto de la Región. Aquí se organizan algunas de las más importantes exposiciones culturales de la comunidad y muestra evidente es el reconocimiento que de ello ha hecho la Universidad de Murcia, permitiéndonos llevar hasta su Biblioteca General varias de esas muestras.

Con una media de 20.000 visitantes al año y con proyectos tan singulares como el Certamen Internacional de pintura “Toledo Puche”, ¿Qué pinta Cieza?, Descubre en Inglés y un largo etc. la dirección no puede estar menos que satisfecha del trabajo desarrollado con un presupuesto exiguo para tan ambiciosas metas que ha sido compensado por la ilusión de los tres que formamos la plantilla del museo y la continua colaboración del Centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón.

¿Qué proyecto falta para completar y mejorar el museo?

A pesar de que el museo tiene unas dimensiones muy decentes para una población de nuestra entidad, nuestro patrimonio desborda en posibilidades lo constreñido de nuestro espacio actual. Ampliarlo por el espacio que denominamos “Los Egíos” para dar cabida a la exposición permanente de la estupenda colección de Bellas Artes con las que cuenta nuestro ayuntamiento, espacios dedicados al Arte Rupestre (que recordemos que en nuestro municipio está declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), a la Paleontología, la Geología y la Etnografía, es una tarea pendiente que esperemos que se desarrolle a corto plazo.

También hay que tener en cuenta que el concepto de museología ha evolucionado en los últimos años a una velocidad tremenda y el museo debe adaptarse a los nuevos tiempos. Es necesaria la instalación de medios audiovisuales e interactivos tanto electrónicos como físicos (reproducciones usables por el visitante, etc.). El DVD editado por Integra denominado “Siyâsa, Capital andalusí” es un material excelente que sólo precisa del apoyo de un equipamiento técnico adecuado para ponerse al alcance inmediato del disfrute por los visitantes del museo.

En algunas ocasiones has manifestado que el despoblado de Siyâsa necesita la puesta en marcha de un Plan Director en el que se impliquen las diferentes administraciones local, regional, nacional y europea. Cuéntanos un poco de esto y dinos como se puede despertar la conciencia de los poderes públicos sobre la importancia de la conservación del yacimiento.

Existe una comisión mixta Consejería de Cultura–Ayuntamiento de Cieza, desde hace unos tres años, que lleva reuniéndose una o dos veces al año para trabajar en el Plan Director a desarrollar en Siyâsa. El número de reuniones actual es escaso para rentabilizar y debatir sobre los trabajos a desarrollar, aunque a pesar de ello parece que el convenio entre las administraciones mencionadas, si se sigue el plan trazado habrá invertido en Siyâsa 1.705.000 Euros al finalizar el año próximo. Esperemos que así sea y que a partir de entonces, el proyecto incluya la participación de las administraciones nacionales y europeas para llevar las investigaciones, restauración y habilitación del yacimiento a un lugar acorde con su importancia internacional.

Hacer una exposición itinerante que tenga como eje Siyâsa como paradigma del conocimiento de la vida doméstica andalusí sería la mejor forma de concienciar a las administraciones y a los administrados de gran valor de este yacimiento.

Has sido muy crítico con el entubamiento de las acequias que se han llevado a cabo en nuestro término municipal. ¿Qué importancia tiene la preservación de nuestras acequias desde un punto de vista histórico y cultural? El cultivo de las riberas del río Segura en la zona de Cieza se remonta al menos al V milenio a. C., cuando durante el Neolítico se produjeron los primeros experimentos de agricultura en la Región de Murcia. Precisamente en las inmediaciones de las cabeceras de las cuatro acequias anteriormente mencionadas se encuentra la Cueva y Sima de La Serreta, yacimiento neolítico donde se han documentado los más antiguos orígenes de la agricultura en la Región de Murcia con semillas de trigo datados en el V milenio a. C. Es presumible que, dada la aridez secular de nuestra climatología, los habitantes neolíticos de La Serreta se vieran obligados a iniciar un primitivo aprovechamiento de sistemas elementales de regadío con acequias de corto recorrido, suficientes para el cultivo de los pequeños espacios agrícolas. Sin duda que estos inicios de primitivas obras hidráulicas debieron aprovechar las condiciones excepcionales que ofrecía en esta zona del Segura la fuente de El Borbotón o Gorgotón, que nacía en el propio lecho del río asegurando una fuente inagotable de agua hasta en los momentos de estío en los que el Segura podía tener muy mermado su caudal. Ello marcaría el origen en el tiempo del riego, con pequeñas acequias primitivas, en las zonas que actualmente ocupan las cabeceras de las acequias de Don Gonzalo y de El Horno.

La continuidad de estos primitivos sistemas de riego debieron continuarse durante el resto de periodos de la Prehistoria reciente: El Eneolítico y la Edad del Bronce. De estas fases culturales hemos hallado restos arqueológicos a todo lo largo del recorrido de los lugares del entorno de las cuatro acequias mencionadas. Entre ellos cabe destacar la propia Cueva de La Serreta, las Enredaderas, el Cabezo del Cura, Los Cuchillos, El Castillo, el Cabezo de Pascual, Bolvax y El Cabezo de la Borrega.

La llegada del fenómeno de colonización fenicia y griega a nuestra zona daría lugar a la aparición de la Cultura Ibérica y a un desarrollo enorme de utillaje agrícola, ahora ya de hierro en buena parte, y al desarrollo urbano con centros que podríamos calificar ya de auténticas ciudades como Bolvax. La complejidad de los nuevos modelos sociales permitiría un control centralizado de los medios de producción tan sofisticado como para llevar a cabo la construcción de complicadas redes de obras hidráulicas como acequias de mayor recorrido que las primitivas que debían jalonar las riberas del Segura con anterioridad. La presencia de lugares de hábitat ibérico en las inmediaciones de nuestras acequias parece corroborar el uso agrícola de este entorno en los yacimientos del Soto de la Zarzuela, La Parra, El Castillo y Bolvax.

El dominio romano que comenzó a finales del s. III a.C., y que expandiría definitivamente su modelo de asentamiento rural de villae rusticae y fundi a partir del cambio de era, permitiría, con su modelo de explotación colonial basado en un sistema de trabajo con mano de obra esclava e indígena de bajos salarios, la construcción de grandes obras públicas de carácter hidráulico como las que han quedado documentadas en las presas y las largas canalizaciones de obra documentadas en las ramblas del Judío y del Moro, en nuestro vecino término de Jumilla. Nada puede hacer pensar que este esfuerzo constructivo no se repitiera en torno al Segura a su paso por Cieza. La posibilidad de multiplicar la producción agrícola de sus riberas perfeccionando y ampliando los sistemas incipientes de regadío que encontró Roma al llegar a nuestras tierras, tuvo que animar a los colonizadores a construir largos canales que unieran los existentes en esta zona con anterioridad. La intensificación de la explotación agrícola de estos territorios, gracias al uso del riego con las acequias, permitió la existencia de un nutrido número de villae rusticae (unidades de explotación agropecuaria) y (poblados de campesinos) a lo largo del desarrollo de las mismas que han sido localizadas en los lugares denominados La Hoya García, La Parra, El Ginete, La Torre y El Maripinar. El poder centralizado romano permitió el ahorro de esfuerzos que significaría al mantener el buen estado de un solo azud por acequia y las correspondientes mondas mancomunadas, en vez del esfuerzo que anteriormente supondría el costoso mantenimiento individual de las estructuras precedentes a la colonización imperial. En cuanto a la denominación de estos ingenios constructivos en época romana, ha de significarse que las fuentes latinas clásicas llaman indistintamente “Aquaeductum” a los conductos de agua con independencia de que la materia constructiva haya sido la simple tierra o elementos de más firmeza (opus caementicium, opus cuadratum, opus incertum, etc.).

Tras la caída del mundo romano al comenzar la Alta Edad Media, el retroceso demográfico y la correspondiente desmembración del poder político que ello todo ello conllevó, produjo la desaparición de la capacidad de las comunidades humanas de la época denominada como visigoda para el mantenimiento de un largo sistema de acequias de una zona casi despoblada como sería la Vega Alta del Segura, si nos atenemos a la casi ausencia de restos arqueológicos de la comarca.

La llegada del Islam, a partir de la caída de condado visigodo de Teodomiro a mediados del siglo VIII, produciría una nueva repoblación de la comarca, sobre todo a partir del siglo XI, debida en buena parte a los periodos de paz interior en el territorio ahora denominado como Chora de Tudmir que produjo la general unidad política de los periodos de la España andalusí. En los siglos sucesivos, ello permitiría la reordenación de los sistemas de explotación agrícola con la reexcavación de todo el sistema de acequias romanas abandonado en buena parte en el periodo de crisis demográfica y de ausencia de estabilidad política del periodo visigodo. A la restauración en la época andalusí de las tres acequias cuyos hallazgos arqueológicos nos la identifican como romanas (El Horno, Los Charcos y Don Gonzalo, se unió entonces la nueva construcción de la acequia de La Andelma, cuyo nombre en árabe significa “fuente del agua”.

La Reconquista cristiana del siglo XIII, llevada a cabo por Castilla (así como los escasos periodos de dominio aragonés) trajo a la zona, de nuevo, una nueva crisis demográfica que llevaría consigo un abandono parcial de la ocupación de los terrenos de regadío y el correspondiente abandono de cuidados de las obras hidráulicas que jalonaban las orillas del Segura. Las fuentes de El Ojo, Zaraiche Mayor, Zaraiche Menor, de Ascoy y otras de menor entidad, eran suficientes para abastecer de agua los terrenos que los nuevos pobladores podían mantener como de regadío.

La fuentes escritas a partir del siglo XVI nos otorgan datos sobre la recolonización agrícola de las riberas del Segura, tras el abandono casi total de las antiguas acequias ocurrido tras la expulsión de los andalusíes de Siyâsa en 1266.

En 1579, la Descripción de los Pueblos de España mandada hacer por Felipe II, en su visita a Cieza, menciona la existencia de una larguísima acequia en la margen derecha de la que se dice: “parece increíble su fabrica e imposible que ingenio de hombres bastase a sacar y perfiçionar tal obra”. Dicha acequia, en el documento sin nombre, era sin duda la acequia de La Andelma, que según menciona dicha Descripción “viene a fenecer” de nuevo en el río Segura bajo las ruinas de la entonces llamada “villa vieja”, que hoy conocemos como el monte de El Castillo, donde se asentó el Hisn (poblado fortificado) de Siyâsa. En las “Ordenanzas de la Villa de Cieza y su Consejo”, confirmadas por el Rey Don Felipe II el 24 de noviembre de 1589, se hace mención de huertas regadas por las acequias de los Charcos y Andelma y de las medidas que se han de tomar para su mantenimiento y para evitar que el ganado haga uso de ellas.

El 13 de junio de 1624, el Licenciado Francisco de Angosto Buitrago, Gonzalo Marín Ródenas, y Antón Marín, Regidor, otorgan “Escritura de concordia” para el mantenimiento de la presa y azud del pago del Cañaveral, Veredilla y Esparragal, de donde coge sus aguas al Segura la acequia de Don Gonzalo. En 1670 era sacerdote de Cieza y encargado de los Heredamientos de las acequias de Don Gonzalo y del Horno, Don Francisco Ruiz Melgarejo. Se ordenó por éste que no podrían regar aquellos hacendados que no estuvieran al corriente en el pago de lo que se les había repartido, para atender al sostenimiento y mondas de dichas acequias. Algunos de los deudores se negaron a proceder al pago y el del 10 de noviembre de este año el citado sacerdote sería asesinado con disparos de arcabuces en plena calle. El 24 de junio de 1672 se acuerda por el Concejo que sean nombrados los Comisarios para las Acequias de la Andelma y de los Charcos, en las que por no estar mondadas, no discurren las aguas, designándose a Manuel de Salinas y a Pedro Marín Castaño, los que aceptaron y juraron el cargo. En 1678 se da orden por el concejo al regador de la acequia de los Charcos para que ningún vecino altere el riego hasta que le llegue el agua, multando al que lo contrario hiciere en 2.000 maravedises. Se llamaba el regador Sebastián Cartas, el Mayor.

El 1 de junio de 1709 se dio por terminada la Acequia Nueva que se hace para el riego del Fatego, en cuyo trabajo se gastaron nueve mil reales y se invirtieron ocho meses. El 25 de junio se acuerda nombrar comisarios para que marquen las veredas y pasos sobre la acequia, pues esta iba a funcionar y se necesitaba que estuviera garantizado el libre curso del agua. Al siguiente día, 26, Francisco Ordóñez Marín y Gonzalo Buitrago Angosto presentan y demarcan los sitios en que deben hacerse las veredas para el paso de los vecinos sobre la Acequia Nueva, la que se ha hecho para dar riego al Fatego. Son las veredas: la de la Cuesta del Chorrillo; la de la salida de la Calle Nueva; la de la salida de la Placeta del Comisario; la del Cid; la de la salida de la Calle Empedrada y la de las Puertas de Castilla, hoy vereda de los Señores Trigueros. En 1734 la Acequia de la Andelma llevaba la denominación de Aldelma en las actas capitulares del ayuntamiento. El 24 de junio de 1744 se hace la elección de cargos por el concejo, resultando elegido “Fiel del agua” de la acequia de la Aldelma, Marcos García de Blas. El 6 de junio de 1751 se tomó el acuerdo de comenzar los trabajos de continuar la acequia de Don Gonzalo hasta “El Ginete”, pues regaba solamente hasta entonces los partidos de “Esparragal”, “Cañaveral”, “Veredilla” y “La Torre”, El presupuesto de los trabajos fue de 20.032 reales, los que se pagaron por los propietarios de las fincas que habían de recibir el beneficio de las aguas. El 22 de noviembre de 1754 se terminó una nueva prolongación de la acequia de Don Gonzalo hasta la Brujilla y Cañada de Villegas, cuyos trabajos se comenzaron el 24 de marzo del año anterior. Se gastaron en estas obras 8.900 reales, pagados por los propietarios que hacían riegos nuevos. El 1 de mayo de 1762 se terminaron los trabajos de la nueva toma de la acequia de la Andelma, en La Torre, en el bancal llamado de las Nogueras.

En 1815 se construyó una nueva acequia por parte de los hacendados del Santísimo Cristo que pasaba por el Barranco del Asensao. En ese mismo año se hace una nueva boquera para la acequia de los Charcos, con lo que se inutiliza el antiguo cauce de la acequia del Fatego. En 1820 se ensanchó el cauce de la acequia que abastecía las tierras de los Charcos y Fatego desde el corredor instalado al principio del Gramalejo. A principios de la década de 1820 se construye la primera noria de la que tenemos noticia en Cieza, en la “acequia principal” del partido de La Parra. Poco después, sobre la acequia de la Andelma se construirá otra noria que dará riego a la Cañada de Don Benito. En 1825 se hace un proyecto de construcción de cinco nuevas norias para dar riego, con la acequia de Los Charcos, a las tierras de La Parra, Canalillo, Charcos y Baratear. Ese mismo año se hacen nuevos proyectos para elevar a nuevos regadíos las aguas de la Andelma y de Los Charcos. En 1826 se colocó un “volantín” en el Colladito, en el partido de Barratera, para regar Cañada de la Parriega, Penalba y otros terrenos de anterior secano. Se instalarán también otros volantines en La Parra y en Las Ramblas. En 1827 se colocaron norias en Los Charcos para regar secanos en los partidos de La Ermita y Canadillo. En 1828, en la acequia de La Andelma se construyeron tres nuevos escorredores: uno en la Brujilla, otro en el Barranco Meco y otro en El Estrecho. En 1829 se construye una presa, que viene a sustituir a la anterior que se encuentra en mal estado, en el Heredamiento de los Charcos y del Fatego. En 1838 se proyecta una nueva presa en el azud de Don Gonzalo, en el partido de El Cañaveral. Constaría de “siete cajones de piedra de siete palmos cada uno y diez varas de anchura” y trataba de reunir los heredamientos de La Andelma, Torre, Veredilla y Cañaveral para que tomasen el agua todos juntos de este nuevo azud situado en la salida de los Calicantos recogiendo el agua en Los Almadenes, frente a la fuente del Borbotón. La epidemia de tifus, que asola Cieza en ese momento, retrasaría el comienzo de las obras proyectadas. En 1840 se concedieron las aguas sobrantes de la acequia de Don Gonzalo a los heredamientos de El Ginete y Perdiguera. A partir de 1841, a continuación de la acequia de El Horno, se abre una nueva acequia que llegará al partido de Barratera recogiendo las aguas de la Ramblas del Judío y del Agua Amarga, regando 438 nuevas tahúllas, con la llamada desde ahora “Acequia nueva”. En 1842 se construye una noria en la Veredilla. En la década de 1840 se construye la entonces llamada acequia de Don Benito que, con la ayuda de 22 norias, aumentó el regadío en 459 nuevas tahúllas en los pagos de El Ginete, Horno, Perdiguera y Maripinar. En 1847 la acequia de Don Gonzalo suministraba riego a 162 fanegas de tierra, la Andelma a 241, la de la Hoya García a 7, la del Horno a 142 y la de los Charcos 248.

En 1863 en el Heredamiento del Horno y su entorno se convierten al riego 50 nuevas tahullas. En 1870 se instala una nueva noria en la finca de La Alameda, partido de La Torre. El 2 de enero de ese mismo año, tenemos constancia de que la finca el Menjú tiene treinta y tres tahullas de riego de la acequia de la Andelma, siendo entonces propiedad de Antonio Marín Meneses. No tenemos constancia de en qué año se hizo la ampliación de la mencionada acequia hasta esta finca pero es presumible que, viendo los datos de obras anteriores, ésta se llevara a cabo durante la segunda mitad del siglo XVIII. El 21 de abril de 1897, el Ayuntamiento decide, entre otras medidas, contratar jornaleros para llevar a cabo la monda de las cuatro acequias ciezanas como modo de calmar los ánimos que se manifestaban alterados por la carencia de trabajo, crisis motivada por una sucesión de sequías e inundaciones durante los años anteriores.

Las acequias, con el transcurso del tiempo y hasta su entubamiento, han generado ecosistemas de enormes valores ambientales, generando una importante vegetación de ribera, que es hábitat de especies silvestres, funcionando como corredores ecológicos lineales y aportando diversidad paisajística a los paisajes agrarios. Las acequias han constituido, además, una excelente plataforma para luchar contra los procesos de desertización del territorio.

Es importante subrayar la importancia de los hábitats asociados a los trazados de las acequias de barro tradicionales, donde se pueden encontrar todavía importantes especies de flora y fauna. Entre la fauna asociada a las acequias es destacable la nutria, en grave peligro de extinción, y de la que resulta fácil encontrar huellas y deyecciones en los tramos más altos de la acequia. Otras especies documentadas son martín pescador, carricera real, bigotudo, mirlo acuático, gallipato, galápago leproso, culebra de agua, cangrejo de río, carpas, barbos y el pez fraile. Más de cincuenta especies de aves, once especies de reptiles, seis de anfibios y quince especies de mamíferos completan la riqueza zoológica del entorno. Entre la flora es fácil encontrar olmedas, alamedas, mansiegas, madreselvas, baladres, taráis y culantrillos de pozo, entre otras especies de interés. Además, junto a ellas se encuentran también, pinos, oliveras y otros árboles centenarios.

El grupo de estudios didácticos Macaón ha propuesto, en los escasos tramos de acequia todavía no entubados en Cieza, preservar todo su patrimonio para las generaciones futuras y por ello afirma que sería conveniente buscar alternativas de uso integrado. Se podría crear un itinerario ecológico, arqueológico, cultural, didáctico y turístico, recuperando y adaptando el entorno para este aprovechamiento múltiple. Este itinerario comprendería las siguientes zonas:

Zona de Huerto Tradicional. Sería un museo activo donde se vieran las formas de trabajar más antiguas con el aliciente actual de una sección de cultivo biológico.

Zona de “aula abierta”, de experimentos sobre el agua: Estudio de sifones, leyes de hidrodinámica, procesos de auto depuración, estudio de ecosistemas y observación de flora y fauna. Sería un museo hidrológico vivo donde el alumnado pudiera experimentar y consolidar conocimientos, utilizando los procedimientos adecuados y adquiriendo, consecuentemente, unas actitudes de valoración y conservación del entorno natural e histórico.

Zona de estudio de ingenios ligados a la fuerza motriz del agua: Norias de elevación (en el paraje de la “Gurulla”, en la acequia de los Charcos, existe un caso único de norias “enfrentadas”), arietes hidráulicos, molinos harineros, etc.

Todas sus riberas se podrían acondicionar y utilizar como vías para cicloturistas y senderistas y tener la posibilidad de pasear junto a un entorno rico en vida animal y vegetal, con gran potencial didáctico.

Yo obviamente no puedo estar en desacuerdo con tan inteligente propuesta y la subrayo totalmente.

¿Qué te parece la “restauración” del convento de San Joaquín y San Pascual?

Sólo apuntó que yo, como miembro de una comisión asesora de su restauración nombrada en su día con la aprobación de todos los grupos políticos del Pleno del Ayuntamiento de Cieza, no he sido invitado a ver el proyecto actualmente “en ejecución” ni el desarrollo de los trabajos que se están llevando a cabo. Se han recubierto los rebocos tradicionales de cal de su exterior, se ha modificado la forma y trazado de las ventanas bien conservadas y ya veremos que otras sorpresas nos depara la visita a su interior el día que podamos entrar. Por lo demás, incluida la estética, … sin comentarios.

Creemos que en ocasiones has chocado con la incultura ¿Cómo valoras la importancia que debería tener la difusión de los valores del respeto a nuestro patrimonio cultural en las generaciones jóvenes?

El ayuntamiento ha llevado una importante labor de concienciación de los valores patrimoniales de nuestro municipio desde que en 1987 inauguró el antiguo Museo Municipal de Arqueología de la Calle Cadenas. Posteriormente, los acuerdos con la Asociación Cultural Fahs, el Museo del Esparto, la Asociación cultural Cauce y el centro de Estudios Históricos Fray Pasqual Salmerón, así como la contratación de personal para servir de guías por nuestro patrimonio fueron ideas muy acertadas. Lástima que algunos de los proyectos emprendidos en colaboración con asociaciones culturales locales hayan quedado en dique seco, al menos de momento.

Los jóvenes de hoy son los administradores y dirigentes del mañana, serán los que cuidarán de nuestro patrimonio, los que dejaran que se degrade o, incluso, quienes puedan destruirlo. Como decía Machado “el español desprecia cuanto ignora”. La labor de las administraciones en la labor educativa de la conservación del Patrimonio Histórico es una obligación moral que debiera asumirse de forma continua y programada en connivencia con los movimientos ciudadanos que se preocupan por él.

¿Qué papel debe jugar el museo Siyasa en la difusión de estos valores?

Creo que nuestro museos con el resto de museos ciezanos tienen que ser los ejes vertebradotes de la anteriormente expuesto.

Si tuvieras capacidad de mando sobre cuestiones culturales, ¿Qué medidas tomarías sobre nuestro patrimonio cultural?

Hacer un Plan Director con una mesa en la que estuvieran representadas las asociaciones ciudadanas y las distintas administraciones a las que la Ley de Patrimonio obliga a velar por nuestra propiedad cultural común.

De no haber sido arqueólogo ¿Qué profesión te hubiera gustado desempeñar en la vida?

Arqueólogo ¿tal vez pintor? … ¿Quién sabe?

¿Qué museos de España recomiendas visitar?

El MARQ de Alicante y el Museo de Siyâsa.

Píde un deseo irrealizable.

¿Qué las acequias de Cieza vuelvan a su aspecto de 1986? Ah, y ………… la paz mundial.


Comentarios 3
3 | José Zamorano Galindo | - 16/03/2009 - 17.21.18
Soy un ciezano que llevo viviendo en Madrid desde 1965 y me ha encantado conocer todo lo anterior. En una ocasión visité el Museo Siyâsa y en otra la Cueva de La Serreta, quedando admirado de estos logros. Mi enhorabuena a Joaquín Salmerón y a todas las asociaciones culturales por la labor realizada en Nuestro Pueblo.
2 | atika | - 03/03/2009 - 16.08.45

holle me podria decir cuando se construyo cieza

 


1 | raul salmeron ceruti | - 20/11/2007 - 13.15.06
te saluda un pariente que desciende de pascual salmeron

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