Adiós al último maquinista. Se nos ha muerto ‘El Tropezón’ Antonio López Penalva, ‘El Tropezón’, acaba de dejarnos. Falleció el 21 de enero.
/ J. Marín - Redacción - Compartir la noticia:
Era el último maquinista del “Gran Capitol”, como él llamaba a lo que fue el Cinema Paradiso de los ciezanos, y que hace apenas dos meses fue derribado por la desgraciada decisión de unos concejales desalmados. Antonio ya estaba muy enfermo, y no vio la catástrofe que hicieron con su palacio de las fantasías y los ensueños. De vez en cuando, veía sus viejas películas por la tele. Su tía, su segunda madre, ha cuidado de él hasta el último suspiro, ahí en su casa, en la calle Espartero.
Este verano, con motivo del rodaje de un reportaje que se le hizo, pisó por última vez la cabina desde la que proyectó miles y miles de kilómetros de celuloide, y donde había susurrado diálogos y retahílas a sus artistas preferidos en la intimidad de aquel su laboratorio quimérico. “Se me ha caído el alma a los pies”, dijo luego al rememorar el estado de abandono que contempló. Cuando se le dijo que parecía que iban a rehabilitarlo, contestó diciendo “Puede ser, pero lo que hagan ya no será el Gran Capitol, y si no, al tiempo”. Y qué razón tenía…
Había cumplido 65 años. Desde pequeño había empezado a trabajar en la industria del esparto en la fábrica de los Martinejo, donde su padre era uno de los encargados, pero, según contaba, no llegó nunca a gustarle aquel trabajo. Guardaba una foto de entonces, donde aparecía en un rincón de la fábrica delante de una pared empapelada de prospectos de cine. Por eso, cuando le propusieron hacer de ayudante del maquinista del Cine Capitol, una empresa de sus mismos jefes, no se lo pensó dos veces. Allí encontró su destino. Aquel artilugio de carbones ardientes que emitía un haz de luz de donde brotaban imágenes en movimiento, lo dejó hechizado, y pronto, de la mano de su maestro Avilés, aprendería los secretos de aquel oficio, llegando con los años a ser el Maquinista, el último maquinista del Capitol.
A finales de los 80 con la crisis de las salas de cine llegó su despido. Volvería luego en el año 1995 a la misma cabina, con ocasión de una efímera reapertura tras la compra del Cine por el Ayuntamiento, en la esperanza de recuperar su oficio. Pero fueron tres días nada más. Vino un cambio político que aparcó el proyecto, por provenir de los contrincantes. Luego proyectos abortados… Y luego,.. lo peor que él se temía.
Su pasión por el cine, en su estado natural de películas y bobinas girando en un proyector mecánico, lo llevó a fichar por el Cine-Club La Linterna Mágica, una sala de 3ª división, comparada con la Sala del Capitol, que había llegado a ser la de mayor dimensión de toda la región y la undécima de toda España. Allí revivió sus años grandes, proyectando clásicos del cine y novedades. Con él en la cabina, una noche lunar de agosto en 1990 empezó a andar de su mano la Semana de Cine Mágiko, que precisamente se inauguró con la proyección de “Cinema Paradiso”. Con la historia de esta melancólica película se sintió tan identificado que “birló” el trayler a la distribuidora, para revisarlo de vez en cuando. Ese trayler ha sido su legado para nosotros, los cineclubistas, los últimos testigos de su pasión profesional.
Este último verano la XX Semana de Cine Mágiko le rindió un homenaje. Iñaki Cano y Antonio David Ruiz filmaron una entrevista con la que se hizo un reportaje (“El Maquinista del Gran Capitol”) que se proyectó uno de los días y que enCiezaDigital volcó en su página. En el folleto que se repartió de la proyección se mencionaba a Antonio, como “el último maquinista del Cine Capitol y del Cineclub La Linterna Mágika, memoria viva de las andanzas del cinematógrafo en Cieza, proyectista de sueños, guardián de las estrellas…”. El cortometraje volvió a proyectarse el pasado 27 de diciembre con ocasión de los días de cine en desagravio del derribo del Capitol que organizó el Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza. Allí están las entrañables palabras de un ser inocente que amó las entrañas del cine sobre todas las cosas, quizá porque, a su manera, pensaba como Truffaut que “el cine es más armonioso que la vida”.
Comentarios
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3 | Ar| - 24/01/2010 - 15.00.45 Se nos fue uno de los grandes. Una gran pérdida para el Club y para el pueblo de Cieza. Adios, a un gran maestro.
2 | N0viembre| - 23/01/2010 - 15.59.12 Es de las personas que se va a poder llevar el recuerdo del capitol tal y como era...
1 | c| - 23/01/2010 - 11.06.51
Adiós Ttopezón....Siempre te recordaremos
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