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enCiezaDigital - Editorial - 14/7/2012 Los diputados del PP aplauden la subida de impuesto y los recortes sociales de Rajoy
Las palabras se han quedado cortas esta semana para definir el bestial hachazo que Rajoy y su gobierno han asestado a lo que queda de Estado del bienestar. Con la subida del IVA al 21 % y un recorte de 65.000 millones de euros previsto para los dos próximos años –y la cosa no quedará ahí- el plan de choque propuesto tendrá unos efectos devastadores para la economía española. Pocos dudan a estas alturas que la brutal subida del IVA y los severos recortes a parados, dependientes y funcionarios traerán más paro, menos ingresos y, en consecuencia, más recortes. Como bien han señalado varios dirigentes sindicales, estamos ante un plan de choque con más opciones de matar al paciente que de curarlo, un plan de choque con unas medidas que terminarán de hundir a España.
Conviene empezar recordando que Rajoy ha incumplido todas sus promesas económicas aun cuando, según numerosos expertos económicos, el esfuerzo en la reducción del déficit es menor a lo previsto. Anunció a bombo y platillo que cuando se marchara Zapatero y llegara el PP al poder se recuperaría la confianza y volvería el crecimiento económico y la creación de empleo, y resulta que desde que gobierna los índices de confianza en España han caído por los suelos, la prima de riesgo bate todos los records - superando a la italiana que hace siete meses estaba 200 puntos por debajo-, la fuga de capitales adquiere tinte alarmantes, los mercados y los inversores nos dan la espalda, y la Bolsa española se hunde.
Basta recordar el “circo” que Rajoy y su partido montaron cuando el anterior gobierno subió el IVA del 16 al 18 % para sopesar la magnitud de su desvergüenza política ahora que él lo sube hasta el 21%. “Yo no soy como usted”, le dijo a Zapatero, “que sube el IVA sin llevarlo en su programa. Yo lo que no llevo en mi programa no lo hago”. Más esperpéntico resultó incluso el ministro de Hacienda Montoro, que justificó el alza del impuesto porque hay muchos que no lo pagan. Pero ya nada debe sorprendernos de este presidente y su gobierno que han hecho de la mentira y el engaño su credo político.
Rajoy prometió que no recortaría en Sanidad y Educación y ha promovido los mayores recortes en ese terreno desde que existe el Estado del Bienestar en España. Aseguró que no habría copago, y aquí lo tenemos. Juró y perjuró que no recortaría las prestaciones por desempleo y ya lo ha hecho. Descartó una amnistía fiscal y no solo ha aprobado una, sino que cada día que pasa ofrece más facilidades a los defraudadores para beneficiarse de ella… No falta, en cambio, dinero para recapitalizar una banca en ruinas por culpa de sus nefastas inversiones durante la época del boom inmobiliario. Un dinero que vendrá de Europa y que supone de facto una Intervención en toda regla.
Paradójicamente, nada se dice de una reforma fiscal justa y progresiva que grave a las grandes fortunas y las transacciones financieras y que permita cuadrar las cuentas públicas sin hacer caer todo el peso de la crisis sobre los trabajadores. De ahí que no le falte razón a Cayo Lara cuando advierte de que toda esta amalgama de recortes injustos será gasolina para las calles. A Rajoy la credibilidad se le escapa a borbotones. Ha vulnerado su palabra, ha vulnerado un contrato con sus electores. Y ahora recurre al rey para que bendiga este atropello. No puede ser que tanto incumplimiento y tanto engaño “masivo” le salgan gratis.
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