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enCiezaDigital - Editorial - 23/6/2012 Algo no cuadra en las cuentas municipales
En el espacio de dos semanas el alcalde de Cieza ha comparecido en dos ruedas de prensa: en una para decir que Cieza vive en el mejor de los mundos y en otra para reconocer que el Ayuntamiento está poco menos que en la ruina. En la primera, Tamayo realizaba una valoración autocomplaciente de su gestión al frente del consistorio, anunciando incluso un superávit en las cuentas municipales, y en la segunda, reconocía grandes problemas para toda la sociedad ciezana, lo que “le obligará a replantearse el funcionamiento de la economía y a realizar esfuerzos dolorosos, pero inevitables”.
Hay aquí algo que no cuadra. Algo que los ciezanos no llegan a entender. ¿Cómo es posible que se diga, por una parte, que las cuentas municipales están saneadas y se anuncien, por otra, medidas de recorte de un 20 % que van a afectar “dolorosamente” al empleo y a los sueldos de los trabajadores del Ayuntamiento? Para desviar la atención de lo que de verdad espera a los ciezanos y ante el callejón sin salida en que se encuentra, el alcalde vuelve a hacer uso de la demagogia, sacándose de la chistera ahora una posible reducción del número de concejales. Pero no nos engañemos. Aunque esto sea lo que algunos quieren oír, ¿de qué sirve eliminar a concejales que no cobran si se sigue dejando a seis que cobran sueldos astronómicos de liberados, entre los que –por cierto- se encuentra Fernando Tamayo, su hijo?
Para que realmente haya un ahorro en las arcas municipales lo que tiene que hacer Tamayo sin más tardar, sin aludir a futuros más o menos posibles y lejanos, es reducir drásticamente el número de concejales liberados que componen su Equipo de Gobierno. Porque nadie entiende que siga habiendo seis liberados en el Ayuntamiento de Cieza, los mismos, por cierto, que había hace cuatro o cinco años cuando el presupuesto municipal doblaba el actual. “Liberados”, en la mayoría de los casos, sin cometido y sin ocupación, debido a la paralización de la actividad municipal. Algunos de los cuales se exhiben sin pudor en céntricas terrazas de la localidad tomando cerveza a horas que se suponen de dedicación municipal, mientras que el paro sigue desbocado en Cieza, también en esta nueva era Rajoy.
Hasta ahora el PP ciezano lo tenía fácil. Bastaba con echarle la culpa de todo a Zapatero. Ahora se sabe que además de Zapatero hay muchos otros culpables en que las cosas hayan llegado donde están. Tamayo, por ejemplo. Un alcalde que apostó por un crecimiento de ciudad basado en un desarrollo urbanístico desproporcionado que ha resultado un sonado fracaso y cuyas consecuencias –en forma de colapso del desarrollo del municipio- estamos pagando y seguiremos pagando durante años los ciezanos. Eso sin mencionar la política de despilfarro que ha caracterizado su gestión económica, o su incapacidad absoluta y su desidia para combatir el paro y fomentar el empleo. Todo ello mientras se subían brutalmente los tributos e impuestos municipales.
En los nuevos Presupuestos que el PP acaba de presentar, se intenta, como en ejercicios anteriores, enmascarar una vez más la verdadera situación económica del Ayuntamiento. Pero los números son testarudos y a la vista está que algo no cuadra. Y lo que no cuadra ya ha empezado a asomar la pata. Una pata con garras que amenaza a los de siempre.
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