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enCiezaDigital - Editorial - 7/4/2012 Cien días de Rajoy y trescientos de Tamayo para olvidar
Mal, muy mal, debe de estar el Ayuntamiento de Villanueva del Segura para que el alcalde y dos concejales liberados hayan tenido que renunciar a su sueldo. Mal, muy mal, está el Ayuntamiento de Cieza, pero aquí, ni el alcalde ni ninguno de los seis concejales liberados se dan por aludidos. Es más, Tamayo sigue cargando su sueldo a las arcas municipales cuando podría cobrar del Estado su pensión de maestro retirado. Que por qué prefiere que le pague el Ayuntamiento en lugar del gobierno. Por la sencilla razón de que percibe de esta manera casi 4.000 euros y de la otra no sobrepasaría los 2.000. Está claro que el bolsillo cuenta más que su “amor” y “servicio” a Cieza.
Eso por un lado. Por otro, hay que decir que el balance de los diez meses que lleva este Equipo de Gobierno Municipal del PP al frente del Consistorio no puede ser más negativo y desastroso. Sin rumbo, sin iniciativa, lastrados por una situación económica catastrófica, consecuencia directa del despilfarro y la mala gestión en las dos legislaturas anteriores, Tamayo y su equipo están hundiendo todavía más a Cieza en el paro e hipotecando el futuro de los ciezanos. No hay para pagar a los proveedores facturas que se amontonan en los cajones desde hace años, pero no falta para pagar sueldos a concejales liberados que ni se sabe a qué se dedican.
A escala nacional las cosas no pintan mejor. Igual de sombrío y desolador resulta el balance de los tres primeros meses de gobierno de Mariano Rajoy y del PP. A una reforma laboral que consagra el despido libre y atenta gravemente contra los derechos de los trabajadores le siguen unos presupuestos –los más restrictivos de la historia de la democracia- que, entre otras cosas, generarán más desigualdad y desempleo y menos crecimiento. Unos presupuestos que se enmarcan en un proyecto político basado en subirles los impuestos a los trabajadores y bajárselos a los defraudadores con la anunciada amnistía fiscal. Por una parte, suben los servicios básicos como la luz y el gas y por otra se reducen drásticamente las partidas destinadas a educación, dependencia, investigación, prestaciones sociales e inversiones para crear empleo.
En términos muy duros se ha referido el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, a estos presupuestos que ha calificado con acierto como los “Presupuestos del sufrimiento y el paro para una mayoría y de los regalos fiscales para una a minoría, los defraudadores de cuello blanco”. Y es que tras estos tres primeros meses de gobierno del PP ha quedado demostrado que Mariano Rajoy no sólo no era el milagro sino que se está convirtiendo en el problema. Por mentir y por hacer todo lo contrario de lo que dijo que haría. Como bien resume Elena Valenciano, "cien días después la vida es más cara, el empleo es más precario, el despido es más barato y los impuestos son más altos".
Así pues, Tamayo y Rajoy suspenden al frente de sus respectivos gobiernos. La valoración de ambas gestiones no puede ser más negativa. Pocos son los que cuestionan que tanto los diez meses del primero como los cien días del segundo son para olvidar.
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