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enCiezaDigital - Editorial - 22/5/2010 El fracaso de la política urbanística municipal
Por estas fechas, hace ahora tres años, el alcalde de Cieza, Antonio Tamayo, convocó un Pleno extraordinario para aprobar de urgencia el Plan General Municipal de Ordenación. Un plan, por cierto, que contaba con el informe desfavorable del jefe del Área de Urbanismo municipal. Lo convocó, además, para la tarde del último día de la campaña electoral de las municipales, justo antes de que diera comienzo la jornada de reflexión. En unas circunstancias como aquellas, tan intempestivas y fuera de lo común, la polémica estaba asegurada. De hecho, fueron numerosos los ciudadanos que aquella tarde calurosa de mayo se concentraron frente al Ayuntamiento para expresar su rechazo a esta tomadura de pelo. También hubo otros, es cierto, entre los que se encontraban personas relacionadas con las empresas urbanísticas que supuestamente se iban a beneficiar de su aprobación, que fueron a aplaudirle, y aunque no eran muchos casi lo sacan a hombros.
¿Sirvió para algo esta urgencia que casi infringía la ley? ¿Ganó algo Cieza con este espectáculo bochornoso que llegó a ocupar las primeras páginas de la prensa? Con la perspectiva que da el tiempo y visto lo visto, hoy podemos asegurar sin temor a equivocarnos lo mismo que dijimos en su momento: que ni sirvió para nada ni Cieza ganó nada con ese esperpento. Incluso, cabría añadir que ha sido mucho lo que se ha perdido.
Muchas tuvieron que ser las presiones de las mercantiles para que Tamayo tuviera que dar ese paso tan arriesgado. Los llamados benefactores, que a cuenta de una reclasificación de terrenos que debía alcanzar los 22 millones de metros cuadrados y generarles unos beneficios de 600 millones de euros, habían entregado a cuenta al Ayuntamiento cantidades millonarias y no querían correr el riesgo de que un resultado inesperado en las municipales pudiera dar al traste con sus negocios. Tamayo se puso a sus órdenes e hizo aprobar definitivamente un plan urbanístico irrealizable y delirante. Tres años después, las objeciones puestas por la Comunidad Autónoma y la crisis económica, derivada en gran parte de actuaciones especulativas como las que habían inspirado este Plan, lo han dejado en papel mojado.
Tres años después no se ha construido ninguna casa de las… ¡treinta y cinco mil! que había proyectadas. No se ha levantado ningún hotel de los… ¡nueve! que estaban previstos. Y los seis campos de golf “soñados” (recuerdan el cartel que anunciaba el Plan) esperan mejores tiempos para convertirse en realidad. ¿Cómo pudo caer este Equipo de gobierno municipal en tamaña locura urbanística y especulativa? Es algo que todavía muchos ciezanos y ciezanas se preguntan.
La triste realidad es que este Plan urbano disparatado, cuya elaboración y aprobación se eternizó durante años, lo que hizo fue estrangular Cieza y hacer que la época del “boom” económico pasara de largo por este municipio. Además, aún estamos devolviendo los millones de euros “generosamente” adelantados por las mercantiles y que fueron dilapidados casi en su totalidad en fiestas y jolgorios. Hechas las cuentas, lo cierto es que la delirante política urbanística de Tamayo y su Equipo de gobierno lo único que ha traído a Cieza ha sido cuantiosas pérdidas económicas. ¿Responderán algún día de ello?
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